La nueva Ruta de la Seda que moverá 900.000 millones de euros

FOTO PPAL ART 18 MAYO CARLA

Carla Babón

La antigua Ruta de la Seda, pieza clave en las relaciones comerciales entre Asia y Europa a desde el siglo I a.C., se ha convertido en la gran apuesta de Pekín en las últimas semanas tras lanzar un proyecto que pretende crear un mercado integrado continental eurasiático.

La nueva vía de comercio internacional propone construir todo tipo de infraestructuras (carreteras, vías férreas, puertos, oleoductos, gasoductos, entre otras) en más de 60 países de Asia, Europa y África.

“Desde el punto de vista del desarrollo económico, es el proyecto más importante desde la Revolución Industrial”, asegura Fernando Moragón, presidente del Observatorio Hispano-Ruso de Eurasia. Por lo visto, el proyecto de relanzar las antiguas rutas comerciales se empezó a negociar el pasado septiembre de 2013 cuando el presidente chino, Xi Jinping, realizó un viaje oficial a Astaná (Kazajistán) pero no se hizo oficial hasta el pasado mes cuando se presentó el proyecto en el Foro Internacional celebrado en Pekín ante una audiencia mundial a la que no faltaron países como Rusia, Pakistán, Turquía, España e Italia, entre otros.

Por el momento, la iniciativa cuenta con el apoyo de 57 países miembros, fundamentalmente de Asia y Europa y en el que China, India y Rusia son además los mayores accionistas del macroproyecto junto al Fondo Económico de Inversión patrocinado por Pekín.  Sin embargo, los analistas miran con temor la nueva ruta de la seda y aseguran que China comienza a proyectarse con fuerza al exterior con el fin de “conseguir cambiar el orden económico mundial y sustituyendo  a Estados Unidos como la potencia hegemónica mundial”.

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