La justicia europea abre la puerta a que se pueda despedir a mujeres que usan velo

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El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE) ha fallado este martes sobre la legalidad de prohibir a trabajadoras musulmanas usar el velo islámico en su puesto de trabajo. La resolución se basa en el principio de “neutralidad religiosa y política” que las empresas pueden aplicar a todos sus trabajadores, según informa la agencia Europa Press.

El origen de esta sentencia se remonta a un caso en concreto, de una musulmana llamada  Samira Achbita, recepcionista de la empresa belga G4S. Achbita, después de tres años trabajando, comunicó su intención de llevar el velo a su jornada laboral y la empresa, tras reflejar por escrito la prohibición, la despidió.

El Tribunal, con sede en Luxemburgo, ha concluido que la norma interna de una empresa privada que veta el uso de cualquier signo político, filosófico o religioso visible “no constituye una discriminación directa” por causa de religión o convicciones.

Sin embargo, sí observa motivo de discriminación “indirecta” en el caso de que la prohibición “aparentemente neutra” ocasione una desventaja particular a quienes profesan una religión determinada o tienen convicciones concretas.

En España, una trabajadora musulmana de las Islas Baleares denunció a Acciona por esta misma razón. El Tribunal balear avaló el uso del velo islámico en el trabajo. El País publicó que la compañía fue condenada a devolver a la demandante 4.491 euros del salario que dejó de percibir cuando la empresa le suspendió de su empleo tras negarse a trabajar sin el velo y a indemnizarle con 7.892 euros por los daños y perjuicios causados.

El fallo del TUE abre la puerta a impedir el uso de cualquier prenda o símbolo religioso, sea legal en determinadas ocasiones e ilegal en otras, como por ejemplo en los casos en que se trate de la exigencia de un cliente y no de una norma interna de la empresa. Es decir, cada tribunal nacional debe dirimir el caso concreto de la relación entre la empresa y la persona trabajadora. Se tendrán en cuenta cuestiones como la existencia de un reglamento, el tipo de actividad del empleado —si trabaja de cara al público— o su tamaño, asegura el periodista Álvaro Sánchez para El País.

Las reacciones en algunas comunidades españolas han sido inmediatas, como es el caso de Galicia: el presidente del Centro Cultural Islámico de Vigo, Abdel Elaziri, ha explicado a La Voz de Galicia  que este tipo de medidas «atacan a la libertad de las personas y aíslan a las mujeres musulmanas de la sociedad». «Estamos totalmente en contra de que las empresas se metan en cuestiones religiosas. Es que al final, la comunidad musulmana va a tener que crear sus propias empresas, que de hecho es algo que ya se está planteando en las redes sociales». Aunque esta «terrible situación» no cree que se pueda producir en las compañías gallegas, en las que asegura «no hay ningún problema. Hay ingenieras, médicas… musulmanas muy cualificadas que trabajan con velo y a las que no se les veta por ello».

Riay Tatary, presidente de la Comisión Islámica de España, ha afirmado, también en las últimas horas, que debemos prestar relativa atención a esta sentencia, ya que, en sus últimas líneas se puede leer que corresponde a cada país la aplicación de la normativa o no. Aunque recuerda: “nosotros debemos defender incesantemente la libertad religiosa, especialmente de la mujer, sea musulmana o no, que nadie le obligue a poner o quitar” esta prenda pues debe ser “una decisión libre de la mujer”.

Efectivamente, en España, como subraya Tatary, el uso del hiyab no está suponiendo especiales problemas, como podemos observar a través de la noticia que publicaba El País ayer, en la que se explica la ímproba labor que realiza Romaesa Benslaiman, una de las dos profesoras de religión islámica en euskera de todo el País Vasco, cuya labor es satisfacer la demanda de todos los niños y niñas musulmanes que reclamaban al Departamento de Educación cursar esta materia optativa.