La destitución de Benkirán arroja sombras sobre el proceso de democratización de Marruecos

abdellah

Por Alí Calatayud.

No es ilegal, pero lo cierto es que la destitución de Abdelillah Benkirán como Primer Ministro por parte de Mohamed VI arroja muchas sombras sobre la incipiente evolución hacia la democratización que inició Marruecos con la reforma constitucional de 2011. No sólo por lo que significa eliminar del  proceso de formación del ejecutivo a quien lo ha liderado los últimos cinco años, habiendo renovado victoria en las últimas elecciones, sino también, porque no parece haber nadie entre los posibles candidatos para ser encargados de formar gobierno que reúna el carisma de Benkirán.

Hace cinco meses la situación no pintaba así: Benkirán era encargado por el monarca Alauí de formar gobierno, aunque ya entonces parecía que su enorme popularidad y el creciente auge del PJD le hacían objeto de los celos de los grandes poderes del país. No era para menos, pues acababa de renovar mayoría simple, lo único a lo que puede aspirar el partido más votado bajo la ley electoral marroquí. Para muchos, Justicia y Desarrollo había sido un factor fundamental para que Marruecos pasara la primavera árabe sin los sobresaltos, la violencia y la inestabilidad de otros países árabes. Para otros, la formación de Benkirán fue aupada involuntariamente por el movimiento 20 de Febrero -el cual, por cierto, no contó con su apoyo- y la pérdida de fuelle de dicho movimiento, versión marroquí de la primavera árabe, ha hecho que el poder le pierda el miedo.

Pero los hechos son que, después de ese tiempo, ha sido incapaz de formar gobierno. Cierto es que a ello ha contribuido la exigencia, rayana en el chantaje, ejercida por el partido Reunión Nacional de Independientes, formación liberal dirigida por el multimillonario y amigo personal de Mohamed VI, Aziz Ajanuch. El RNI fue imponiendo sucesivas condiciones inadmisibles a Benkirán, hasta que se han cumplido estos cinco meses y el Rey ha ejercido la peculiar prerrogativa constitucional que le permite destituir al Primer Ministro.

En rueda de prensa durante esta tarde, Benkirán ha valorado la decisión: “de forma positiva, al igual que el partido”. Sin embargo, este próximo sábado, Justicia y Desarrollo va a celebrar un congreso extraordinario en el que decidirá cómo actúa respecto a la destitución. Existe la posibilidad de que la formación de referencia islámica rechace a los candidatos que proponga el Rey y que, según el artículo 47 de la Constitución de 2011, deben ser obligatoriamente del partido más votado, es decir, el PJD. En esta situación, hay dos escenarios posibles. Uno consiste en que el Rey encargue formar gobierno a un miembro del siguiente partido más votado, Partido Autenticidad y Modernidad, muy vinculado a su figura. Otro es que el monarca convoque nuevas elecciones. Todo depende de cómo se interprete el mencionado artículo 47 en el caso de que el PJD rechace los candidatos propuestos desde palacio.

En cualquier caso, internamente, la sensación es que son muchos los marroquíes que han visto dar al traste sus esperanzas democráticas con este gesto del monarca Alauí y que, más que una desaceleración de la transición iniciada en 2011, ven un final abrupto. De cara al exterior, la imagen de estabilidad exclusiva en el escabroso camino transicional que estaba dando Marruecos parece quedar en entredicho, al menos a la espera del desarrollo de los acontecimientos.

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